Aprendizajes de este 2020: una educación para la era digital

Educación digital: lecciones aprendidas de la COVID-19

22 diciembre, 2020

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Uno de los sectores que más rápido tuvo que adaptarse a la nueva realidad provocada por la crisis sanitaria fue la educación, pero ¿estábamos preparados? Y, sobre todo, ¿qué lecciones podemos extraer de este último año? Sarai Fernández, directora de Formación, Talento y Empleo de Adigital, reflexiona sobre las prioridades para nuestro país en materia de formación y capacitación digital y el Plan de Acción Digital de la UE.

Bien entrado diciembre, la red comienza a llenarse de artículos donde echamos la vista atrás; es el momento de resumir el año que se va. Este 2020 comenzó como cualquier otro, pero dio un giro inesperado que nadie deseaba y que ningún guionista habría sabido resolver sin margen de maniobra. Así que tuvimos que sacar un as de la manga y convertimos a la tecnología en nuestro “deus ex machina” sin tiempo de ensayo. Nos metimos de lleno. Tanto es así que, en esas listas de lo más destacado del año, todos somos conscientes de que se colarán las aplicaciones usadas hasta la extenuación, a las que dimos las gracias a corto plazo y en las que ahora, con un poquito más de distancia, encontramos nuestras carencias. ¿Es esto acaso la digitalización de la que tanto hablábamos?

Esto nos afectó a todos, tanto a los más como a los menos digitalizados; cada sector tuvo que poner toda su confianza en la tecnología, pero quizá el que más lo notó fue la educación. Fue un “tirarse a la piscina” en toda regla —panzazo incluido—, pero no había otra. ¿Estaba preparado el sistema educativo para saltar de golpe de las aulas en vivo a las aulas virtuales?, ¿tenían nuestros profesores y alumnos las competencias digitales necesarias para este este cambio repentino?, ¿hemos adecuado los sistemas de educación y formación al momento en el que nos encontramos?, ¿hemos sobrevalorado nuestra formación digital?

Nuestros alumnos y profesores han hecho un esfuerzo de adaptación sin precedentes y ahora toca aprender de lo que ha sucedido en esta crisis de la COVID-19. Es hora de revisar cuáles son nuestras necesidades, cuál es nuestro nivel competencial y hablar de verdad de educación en la era digital, porque que nuestros alumnos y alumnas manejen las redes sociales o vivan con un móvil en la mano no quiere decir que sean expertos digitales —al menos en lo que este artículo se refiere—. La Unión Europea también es consciente de ello: hay mucho potencial, pero es el momento de sentar las bases de la educación digital.

Ahora bien, ¿cómo se va a lograr desde Bruselas convertir esa debilidad del sistema educativo en una oportunidad? La respuesta está en el Plan de Acción de Educación Digital (2021-2027), en el que la Comisión Europea plantea su propuesta para una educación digital de alta calidad, inclusiva y accesible en Europa. Es un llamamiento en favor de una mayor cooperación a escala europea para aprender de la crisis de la COVID-19, durante la que se está utilizando la tecnología como recurso esencial para fines de educación y formación, y adecuar los sistemas de educación y formación a la era digital.

Entre junio y septiembre de 2020 se llevó a cabo una consulta pública abierta sobre el nuevo plan de acción, donde se hallaron dos prioridades estratégicas: el desarrollo de un ecosistema educativo digital de alto rendimiento mediante infraestructuras, conectividad y equipos digitales, y el perfeccionamiento de competencias y capacidades digitales para la transformación digital, mediante la alfabetización digital temprana. Este último punto incluye, además, la lucha contra la desinformación, la educación informática y el conocimiento y comprensión de las tecnologías intensivas en datos, además de la necesidad de aumentar las capacidades digitales avanzadas que generarán más especialistas digitales y garantizarán que las niñas y las mujeres jóvenes estén representadas por igual en los estudios y carreras digitales.

Poner en marcha este plan conllevará, por supuesto, un esfuerzo y numerosos recursos, también económicos, por parte de los estados y la propia UE, con un desafío fundamental: reducir la brecha de desigualdad que existe entre los países más y menos avanzados . Todavía hoy son muchos los hogares de bajos ingresos que no tienen acceso a ordenadores, y el acceso a banda ancha de las familias presenta grandes disparidades entre los diferentes países (Eurostat 2019). Según un estudio de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) de 2018, más de uno de cada cinco jóvenes de toda la UE no logran alcanzar un nivel básico de capacidades digitales y menos del 40% de los educadores se considera preparado para utilizar tecnologías digitales en sus clases —en España baja hasta el 36%—.

Así pues, desde el diálogo estratégico se prepara una propuesta sobre los factores que harán posible el éxito de la educación digital de aquí a 2022 para que la educación online y mixta sea de facto eficaz, inclusiva y participativa teniendo como diana a alumnos y profesores. Por y para ellos, se desarrollará un marco europeo de contenidos de educación digital, se actualizará el marco europeo de competencias digitales para incluir la IA y las capacidades relacionadas con los datos, se creará un certificado europeo de capacidades digitales para alumnos y profesores y se constituirá un Centro Europeo de Educación Digital que vincule las iniciativas y los agentes nacionales y regionales de educación digital.

Desde luego, no estábamos preparados para lo que vino, hicimos lo que pudimos con lo que teníamos, pero es el momento de apostar por avanzar y romper barreras, revisar nuestras necesidades, autoevaluar nuestras capacidades y trabajar para que nuestra sociedad, de manera global, consiga las competencias digitales necesarias para esta nueva era. En este 2020, hemos aprendido sobre lo inesperado de la vida: es el momento de estar preparados.

 

Sarai Fernández, directora de Formación, Talento y Empleo de Adigital

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